ROLLAND
Michel Rolland estuvo de nuevo en Mendoza, adonde viaja cuatro veces por año. La crisis del campo le ha hecho frenar la construcción de su bodega propia, aunque igual es optimista con respecto al futuro de los vinos argentinos. Cuenta como nació el Clos de los Siete y revindica al vino como algo ligado al placer.
“En el mercado mundial no se puede hacer cualquier cosa”
Michel Rolland es uno de los grandes referentes mundiales del vino de los últimos 25 años. Su nombre aparece ligado a la explosión del Nuevo Mundo Vitivinícola y al aggiornamiento de ciertos estilos en los países mas tradicionales. Viene cuatro veces por año a Mendoza, donde fue mentor del proyecto Clos de los Siete y construye su propia bodega, por ahora demorada por la crisis del campo. También posee el laboratorio Eno Rolland, en pleno centro de Lujan de Cuyo, donde recibió a Mauricio Llaver director de Punto a Punto. Allí desplegó una gran amabilidad y un excelente castellano, con argentinismos como “molleja”, “entraña” y, desgraciadamente, el vocablo “piqueteros”.
¿A cuantas bodegas argentinas esta asesorando?
En forma directa a todas las bodegas de Clos de los Siete y a la Bodega del Fin del Mundo, en la Patagonia. También tengo este laboratorio (Eno Rolland) en el que junto a los jóvenes que trabajan con migo asesoramos a otras firmas. Vengo cuatro veces al año y pruebo vinos sobre los que me piden opinión, asi que ahí también hago un asesoramiento indirecto. Y en Salta estoy asociado con la familia Etchart en Yacochuya.
¿A cuantas firmas asesora en todo el mundo?
Alrededor de cien. Tengo clientes que tienen cinco o seis bodegas diferentes, pero los considero un solo cliente. Algunos operan en distintos países, como Catherine Pére Vergé, que posee la bodega Monteviejo en Vista Flores y tres viñedos en Francia.
¿En cuantos países asesora?
En 13. no esta mal. Hay que viajar un poco…
¿Cómo va la bodega propia que esta construyendo en Clos de los Siete?
En este viaje pensaba avanzar en cosas de la bodega. Pero la Argentina no esta muy estable en este momento, así que esperaremos un poco. Igual ya no llegaba para la cosecha 2009, así que mi objetivo ahora es el 2010.
O sea que ha frenado un poco el proyecto…
Si. Estoy esperando algunas semanas o algunos meses para ver como siguen las cosas, por que en un pasado no muy lejano había sorpresas en la economía Argentina.
¿Esta misma situación va a afectar la presencia de los vinos argentinos en el exterior?
Por su puesto que si. Y es una lastima porque la Argentina funcionaba muy bien hasta ahora. Y que sea por una estupidez… por que a mi que no soy argentino, me parece entupido lo que pasa. En el mercado mundial no se puede hacer cualquier cosa. Cuando alguien dice, mira, no podemos llegar por que tenemos piqueteros o camioneros que cortan la ruta y no se puede llegar al puerto, los americanos no tienen en cuenta eso. Eso no existe en otros países. Si los vinos argentinos no llegan , buscaran otros proveedor. El mercado internacionales de competencia y hay que estar siempre. No se puede hacer esto.
Jay Miller dijo que la cosecha argentina 2006 era esplendida. ¿Cómo evalúa usted a las ultimas cosechas?
Pienso mas o menos igual, aunque las cosechas no son fáciles de calificar porque hay muchas variables. Globalmente creo que 2006 fue una muy buena cosecha, que tuvo un bajo rendimiento y ayudo a mejorar la calidad. Hay muy buenos vinos en 2005 pero la próxima fue mayor, con lo que se diluye un poco el vino. Y la 2007 hay que verla con el tiempo. No esta muy homogénea y algunos vinos pueden ser mejores que los 2006, pero no creo que lo sea globalmente.
¿Cómo ve al 2008?
No tengo suficiente cantidad de vinos probados como para juzgarla. Pero probé los de Clos de los Siete y me parecen muy buenos. En noviembre sabremos mejor si es buena o muy buena.
¿Cómo se le ocurrió la idea de Clos de los Siete?
Yo vine por primera ves a la Argentina en 1988. y además de enamorarme pensé que el país tenia potencial para grandes vinos. Un día imagine un proyecto para hacer las cosas bien, como se deben hacer, y lo converse con mi amigo Jean Michael Arcaute, que desgraciadamente falleció después. Encontramos este terreno en Vista Flores, de 850 hectáreas, lo compramos y salimos a buscar inversores, porque era mucho más grande de lo planteado originalmente. Esto fue en 1996, cuando todavía no había tantos vinos buenos como hoy. Cuando se mira la evolución es impresionante.
¿Hasta donde podrían llegar los vinos argentinos?
Hay un buen futuro, y eso se ve hoy en el mercado mundial, Argentina puede ser un jugador importante, porque produce unos 15 millones de hectolitros de vino, y entonces no es un país marginal en el mercado.
¿La Mendoza que conoció en su primer viaje era muy distinta de la de ahora?
Muy distinta. Me acuerdo de que cuando llegue probé unos 35 vinos y no me gusto ninguno. Pero se veía potencial, por que hasta en un vino malo se puede ver si se puede hacer algo mejor. Era una época distinta, con un estilo de vino que se vendía muy bien en el mercado interno y que yo no critico, pero que eran muy distintos de las ideas que traía yo.
¿Tiene algún vino argentino favorito?
Hay por lo menos 40 o 50 vinos que son de alta gama. No es mucho todavía pero está creciendo todos los años. Creo que Argentina puede desarrollar vinos muy buenos y que sean accesibles para el mercado. Hacer solo 2.000 botellas a 500 dólares cada una constituye una imagen de un país. Pero hacer 1 millón de botellas a 70 dolares la caja, como hace Clos de los Siete, si es una imagen.
Hay que hacer proyectos amplios, rentables y de calidad, a los que muchos consumidores en el mundo puedan acceder.
¿Qué otros proyectos de ese tipo observa en la Argentina?
Hay varios, Salentein, Catena, Norton… y varias empresas más. La imagen de Argentina se hace con los grandes – pero que casi nadie puede tomar por que hay poco y muy caro – y también con una “ola” de vino que tiene que estar en todos los mercados del mundo.
¿Cuándo aparece la nueva edición del libro “Vinos de Argentina”, con Enrique Chrabolowsky?
Ya está. Es la tercera edición. En la primera había 170 vinos, en la segunda 240 y ahora 350. para la ultima hice la cata en diciembre y se dijeron algunas cosas…!Me acuerdo que un diario argentino escribió que había catado 350 muestras en dos horas ¡
¿Cuál ha sido su record en un día?
Puedo probar unos 170, 180 por día. Si puedo probar 250 muestras en un día pero de jugo en fermentación, cosa que hago en Francia mientras recorro los viñedos durante la cosecha. Pero ahí no tengo que anotar ni grabar nada.
¿Desde cuando le viene la pasión por el vino?
Desde joven. Mi familia era del vino, en Burdeos. Crecí en la viña, estudié enología al principio era un enólogo como todos los demás. Pero a la pasión le agregue la suerte de viajar. En 1985 fui por primera vez a Estados Unidos como asesor y eso me ayudo mucho.
¿Tiene algún restaurante favorito en Mendoza?
El primer día voy siempre con mi esposa a La Barra. Y pido mollejas, entraña y bife de chorizo. Y las acompaño con torrontés.
¿Con torrontés?
Sí, por que el torrontés se encuentra solamente aquí.
Aunque bife de chorizo con torrontés es un poco sorprendente…
Lo que vale es el placer. A veces se olvida un poco que el vino es un placer. Por su puesto que un Malbec de buenos taninos va a andar mejor con un bife de chorizo. Pero el torrontés es nuestro placer y no nos preguntamos si anda bien o no. Lo tomamos y lo disfrutamos.
Revista Punto a Punto numero 96 / Mendoza – Argentina /

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